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El soñador del sueño (Audio)

 

 

Nombre: Elisa Gaspar

Lugar: Portugal

   

Yo vivo en Portugal, pero he vivido algunos años de mi vida en Zamora. Mi búsqueda siempre fue por el amor, lo buscaba yo inocentemente en relaciones entre parejas que era lo que había aprendido.

Primero con hombres y después con mujeres. Nunca lo conseguía. Siempre terminaban las relaciones y acababa sufriendo un montón. Sentí un vacio muy grande dentro de mí hasta que caí de rodillas pensando en suicidio.

Una "mano" me aconsejó leer libros, y leí de todo: Osho, Deepack Chopra, Demartini, James Redfield...

Hacía ejercicios para desbloquear la mente y atraer el amor y nada funcionaba. Un día alguien me dijo:

- Estoy haciendo Un Curso de Milagros, pero eso no es para ti.

Fue el primer desafío del Espíritu Santo a mi ego. ¿Por qué no era para mí? Mi curiosidad era inmensa, tenía que saber de qué iba el tema, yo quería también hacerlo. – Vale pero primero tienes que leer La Desaparicion del universo, de Gary Renard – me dijeron.

Compré los dos libros y leí el libro de Gary en dos días. Claro está que no entendí de lo que hablaba sobre el curso. Sólo me hacía gracia los Mestros Ascendidos y la forma como lidiaban con Gary. Mi ansia consistía en saber qué era Un Curso de Milagros y qué eran los milagros.

En aquel entonces milagros para mí era algo totalmente nuevo, ni siquiera lo asocié a Jesús o a la virgen María como tenemos aquí en Fátima. Yo me acuerdo que no sabía qué eran los milagros y quería aprender sobre ellos.

Como iba con mucha ansia a las enseñanzas del curso, empecé los ejercicios sin leer que no se podía hacer más que uno por día.

Como me parecieron tan fáciles hice tres en un día, mi primer error.

Intente leer el libro de texto pero ni con diccionario lo entendía así que lo deje y leí el Manual para el maestro. Aprendí que sólo me trato a mí misma y como enseñe así aprendo. Yo conocía a una profesora del curso que se decía terapeuta. Yo pensaba "qué tonta, se están tratando a sí misma, qué lista soy yo, no necesito nada de eso, yo soy una estudiante del curso, nada más."

Claro que yo no lo veía reflejado en mí, en aquel entonces no sabía nada del curso. No había aprendido aún que como veo a los demás ellos me verán a mí.

Los ejercicios hablaban de la visión de Cristo y a mí no me pasaba nada. Estuve a punto de dejarlo cuando de pronto me encontré con una estudiante más avanzada que me dijo; "tienes que termínarlo". Pensé; "nunca he terminado nada en mi vida ¿por qué es diferente con esto?" No sé cómo pero seguí haciendo los ejercicios y seis meses después ya podía empezar a entender algo del libro de texto. Terminé los ejercicios 14 meses después y entré en profunda depresión. Ni visión de Cristo, ni maravillas que yo escuchaba que le pasaban a otros estudiantes. Por el contrario, estaba hundida en el mundo del terror. Estaba visitando mi infierno personal. Me había apartado de toda la gente, no trabajaba, no hacía nada de nada.

Me quedé en mi minúsculo mundo. Pero el Espíritu Santo trabajaba conmigo en sueños nocturnos y tres meses después me acordé que el curso decía: este curso es lo único que aprenderás y lo aprenderás bien porque es sobre ti, es sobre Amor. Mi ego no me daba descanso y quería demostrarme que eso no era cierto así que empecé a hacer otra vez los ejercicios y cuando iba por el 100 o así, empecé a ver lo que el curso decía que todo era una ilusión, yo lo estaba viviendo. Me lo sabía de memoria. Había localizado todos los pasajes donde Gary había sacado todas las cosas.

El Espíritu Santo me estaba preparando para aprender el perdón. Pero yo resistía ávidamente. Resistía todo lo que me era presentado por delante, ya fueran situaciones, relaciones, familia, lo que fuera. Ahora yo no tenía miedo, quería disfrutar como los demás, no quería aprender el perdón.

Pero el Espíritu Santo quería otra cosa para mí, quería que yo aprendiera el perdón y no me retrasara mucho. Así que después de mucho luchar me rendí y empecé a trabajar. Odiaba el trabajo que tenia, odiaba lo que hacía, odiaba toda la experiencia por la que estaba pasando. Yo quería lo que veía en los demás, enseñar el curso y pasármelo bien.

Cinco años después de tanto resistir me rendí. Acepté el trabajo que tenía pero me apliqué aún más en los ejercicios. Aplicaba los ejercicios a todo lo que no me gustaba. Un año después aprendí a perdonar mi trabajo, a mi familia, a mis circunstancias. Y aunque mi mente no está sanada, hoy día voy al trabajo, tengo relaciones, sólo como una oportunidad para perdonar. Quiero ser feliz, quiero ser Amor y no un juguete en este mundo de sueños.

Cambiando mi interior cambia mi exterior y eso es lo que estoy empezando a ver y a sentir. Hoy comprendo que sólo el Curso de Milagros me dejará ver el Amor que yo tanto anhelo porque es lo que yo soy. Aunque me queda un largo camino por recorrer estoy segura de que no voy sola.

"Dios, siendo Amor, es también felicidad, y eso es lo que yo soy."

Elisa Gaspar