Artículos Mensuales
El soñador del sueño (Audio)

 

Mayo 2008

Específico y concreto



El plan del ego para su propia autodestrucción se está llevando a cabo en estos momentos en todo el mundo. Y en la medida en que tu sistema de pensamiento forme parte de él, sus efectos te arrastrarán inevitablemente en su caída. El ego es específico y concreto en su funcionamiento. Es todo aquello que tu cuerpo físico puede identificar perceptualmente. La causa de todo cuanto ocurre es siempre mental, y puede observarse su efecto a través de lo físico. La confusión causa-efecto es una de las típicas maniobras del ego para evitar que accedas a la verdadera causa de todo cuanto experimentas. Como Un Curso de Milagros afirma, "el ego no duda en citar una verdad que no entiende para justificar sus mentiras". El ego, por lo tanto, no tiene ningún reparo en repetir absurdamente la afirmación "el cuerpo no existe" mientras tú no comprendas el significado de esta afirmación, y pueda ir a esconderse rápidamente en su identificación con él. Es una afirmación repetida e incluso presumida por las mentes cuya identificación con el cuerpo es mayor para justificar y no ver algún tipo de culpa. Por lo tanto, vamos a profundizar en el significado de este tipo de actitudes.

Es indudable que cualquier cambio real procede del deshacimiento de los obstáculos en la mente, y que esto tiene su repercusión en el cuerpo físico. Sin embargo, el Curso hace mención al estado mental que el miedo genera, y cómo puede reconciliarse el aspecto mágico con el milagroso a través de algún agente externo para darle a la mente la oportunidad de liberarse temporalmente de una situación profundamente restrictiva.

"Todos los remedios materiales que aceptas como medicamento para los males corporales son re-afirmaciones de principios mágicos. Éste es el primer paso que nos conduce a la creencia de que el cuerpo es el causante de sus propias enfermedades. El segundo paso en falso es tratar de curarlo por medio de agentes no-creativos. Esto no quiere decir, sin embargo, que el uso de tales agentes con propósitos correctivos sea censurable. A veces la enfermedad tiene tan aprisionada a la mente que temporalmente le impide a la persona tener acceso a la Expiación. En ese caso, tal vez sea prudente usar un enfoque conciliatorio entre el cuerpo y la mente en el que a algo externo se le adjudica temporalmente la creencia de que puede curar. Esto se debe a que lo que menos puede ayudar al que no está en su mente recta o al enfermo es hacer algo que aumente su miedo. De por sí ya se encuentra en un estado debilitado debido a éste. Exponerle prematuramente a un milagro podría precipitarle al pánico, lo cual es muy probable que ocurriese en aquellos casos en que la percepción invertida ha dado lugar a la creencia de que los milagros son algo temible."

(UCDM - T2.IV/4)

En este caso vamos a centrarnos en una parte del plan del ego a nivel mundial, que tiene como finalidad afectar al recurso de aprendizaje que la mente tiene, el cerebro, para imposibilitar que la luz se abra paso a través de ella.

Este plan está basado en la intoxicación permanente a través de químicos que interfieran y bloqueen el funcionamiento y desarrollo del cerebro, evitando y neutralizando su capacidad natural de desintoxicarse y adaptarse al cambio, logrando así acceder a las frecuencias de pensamiento más elevadas del Espíritu.
Es obvio que si la causa de todo lo que ocurre es mental, el estado físico es una consecuencia de ciertas actitudes mentales. Por lo tanto, eso incluiría también el hecho de que alguien no quiera ver qué es lo que está ocurriendo realmente en su experiencia física, y que no es otra cosa que su renuencia a ver y a despertar.

El ego, por lo tanto, requiere que su plan se lleve a cabo desde el momento mismo en que el cuerpo es manifestado en la experiencia física, a través de lo que se llama "vacunación". De esta manera se asegura de que el principal recurso de aprendizaje que tiene la mente, el cuerpo, sea debilitado. A partir de ese momento lleva a cabo la siguiente etapa del plan; la "educación". Es aquí, en los primeros pasos del desarrollo mental, cuando más agudo es su ataque contra el cuerpo y contra la posibilidad de aprender algo consistente y valioso. De esta manera, el ego logra dos cosas:
Primera: inutilizar el vehículo físico que le permitiría al Espíritu llevar a cabo eficazmente un proceso de sanación mental.
Segunda: asegurarse de que la situación se mantenga, al haber impedido cualquier posibilidad a la mente de tener la más mínima motivación, a través de un sistema de deformación educativa que sólo engendra muertos vivientes o vegetales humanos.

"Las enseñanzas del mundo se basan en un concepto del yo que se ajusta a la realidad mundana. Y como tal, se adapta muy bien a ella. Pues es una imagen que encaja perfectamente en un mundo de sombras e ilusiones. En él se encuentra como en su propia casa, y todo lo que ve es uno con ella. El propósito de las enseñanzas del mundo es que cada individuo forje un concepto de sí mismo. Éste es su propósito: que vengas sin un yo, y que fabriques uno a medida que creces. Y cuando hayas alcanzado la "madurez", lo habrás perfeccionado, para así poderte enfrentar al mundo en igualdad de condiciones y perfectamente adaptado a sus exigencias."

(UCDM - T31.V/1)

Una vez logrado esto, el rebaño humano es mantenido en una situación permanente de hipnosis a través de una verdadera programación mental que se lleva a cabo en todos los niveles de la experiencia, a través de la fabricación de diferentes paradigmas ilusorios, especialmente en los medios de comunicación, cuyos productos sólo son atractivos para mentes que han perdido toda esperanza. De esta manera el ego ha fabricado una maquinaria que funciona de manera automática, y que las engañadas mentes que forman su base defienden ante el temor de carecer de las migajas que dicha maquinaria parece ofrecerles a sus desquiciadas mentes.

Para estas mentes, cada vez más incapaces de coordinar sus pensamientos, y menos aún de comunicarse, aunque obsesionados por la telefonía móvil, la autodestrucción está garantizada, cayendo en la mayoría de los casos en la drogadicción y las tendecias suicidas. De esta manera, el ego acaba con la posibilidad de que alguna esperanza se abra paso en los que acaban de llegar a este mundo, y sus educadores o padres están demasiado ocupados tratando de mantener vigente un sistema inservible y demasiado remachado como para que pueda funcionar.

Ante esta situación, cabe plantearse que la única manera de interactuar con una población en estado mental vegetativo es a través de conceptos básicos que puedan entender, y en hábitos saludables a nivel físico que tengan significado para ellos. De esta manera, ciertas áreas de su percepción pueden comenzar a ser desbloqueadas de los agentes externos que neutralizaban cualquier atisbo que proviniera del Espíritu en sus mentes. Es obvio que alguien que tiene una profunda intoxicación química no tendrá su mente receptiva a nada que no sea lo físico, y por lo tanto es en ese nivel en el que comienza el proceso de deshacimiento del error en la mente. A partir de liberar los aspectos más densos de la percepción, será posible que la mente se dirija en alguna otra dirección en busca de orientación.

"Tienes problemas de aprendizaje en un sentido muy literal. Ciertas áreas de tus facultades para aprender están tan deterioradas, que sólo puedes progresar bajo una dirección clara, precisa y constante, suministrada por un Maestro que pueda transcender tus limitados recursos. Él se convierte en tu Recurso, ya que por tu cuenta no puedes aprender. Es imposible aprender nada en la situación de aprendizaje en la que te has puesto a ti mismo, y es obvio que en esa situación necesitas un Maestro especial así como un programa de estudios especial. A los malos estudiantes no se les debería elegir como maestros de sí mismos o de otros. No te dirigirías a ellos para establecer el programa de estudios que les permitiría escapar de sus limitaciones. Si comprendiesen lo que se encuentra más allá de ellos, no tendrían limitaciones."

(UCDM - T12.V/5)


A continuación, un artículo sobre algunos de los agentes externos que el ego utiliza para restringir el poder de la mente y evitar la comunicación con el Espíritu, y la manera en que, si tienes ojos para ver, pueden ser neutralizados como consecuencia de tu decisión de querer ver. Nadie, excepto un suicida, tomaría veneno si supiera lo que es, a no ser que no quisiera saber. Y no querer saber, sigue siendo una decisión de la mente.

 

Andrés

 


La intoxicación por metales pesados y su eliminación a través de remedios naturales
por Ulf Laubstein

Los metales pesados y otras toxinas cada vez amenazan más nuestra salud. En estudios recientes se ha comprobado que hoy en día tenemos de 400 a 1.000 veces más plomo en los huesos que hace 400 años. Esto tiene graves efectos en el cerebro y en la evolución mental de los niños, especialmente en la formación de la inteligencia. Entre muchos otros síntomas la intoxicación por plomo provoca una perturbación de la formación de la sangre y así leucemias y anemias, insuficiencias renales y enfermedades neurológicas.

Entre los metales pesados los más importantes en cuestión de salud son el mercurio, el plomo, el cadmio, el níquel y el zinc. Algunos elementos intermedios como el arsénico y el aluminio, los cuales son muy relevantes desde el punto de vista toxicológico, se estudian habitualmente junto a los metales pesados.

El médico Dietrich Klinghardt M.D., Ph.D., quien está investigando, junto con otros científicos, la desintoxicación por metales pesados desde hace 30 años, ha desarrollado un método de desintoxicación con remedios naturales muy eficaz. Se ha comprobado que cuando eliminamos el mercurio del cuerpo los otros metales tóxicos también se van, debido a la liberación del transporte axional en las células nerviosas. Dentro de estas células el mercurio está destruyendo los microtúbulos, inhibiendo así la eliminación de toxinas y otros residuos. Por eso quiero tratar especialmente el mercurio, que además es el metal tóxico más estudiado.

Las fuentes de los metales pesados

Las fuentes principales del mercurio son las siguientes: el pescado (a causa de la contaminación de los mares); los insecticidas (que contienen normalmente uno o dos metales pesados, que se cuelan en la cadena alimentaria); el agua ‘potable’ (tenemos que suponer que todo el agua contiene tóxicos a menos que se haya comprobado mediante análisis lo contrario); algunos medicamentos (especialmente los que regulan la alta presión sanguínea y la vacuna contra el tétanos); y el aire contaminado por la industria y los coches (por la tecnología de combustión). Otra fuente de mercurio muy importante es el traspaso de la madre al feto a través de la placenta y al bebé a través de la leche materna por procesos hormonales. Mediante estos procesos la madre traspasa del 40 al 60% de su carga al niño.

Pero la cantidad más grande entra en nuestros cuerpos por los empastes de los dientes. La amalgama usada en éstos contiene normalmente un 50% de mercurio.

¿Cómo entra el mercurio en nuestro cuerpo y dónde se queda?

El mercurio es el único metal volátil; absorbido por los pulmones y la piel. Del mercurio inhalado el cuerpo absorbe un 82%, depositando gran parte en el sistema nervioso, mientras que del ingerido sólo se acumula cerca del 7%. Por eso la inhalación es la fuente más peligrosa.

Se sabe que después de comer el nivel de mercurio en la sangre sube en las personas que tienen empastes con amalgama, porque se sueltan iones de mercurio. Éstos primero son absorbidos por la saliva y a través del sistema digestivo llegan a la sangre, donde se pueden medir. Si esta saliva fuese agua estaría prohibido su consumo. Muchas veces, por lo menos dos horas después de comer, personas con 8 empastes tienen de 100 a 200 veces más mercurio en el aire de exhalación de lo que está permitido en instalaciones industriales. Estos vapores se ingieren parcialmente a través de las vías respiratorias. Así pasan también a la circulación sanguínea, donde se transforma una parte del vapor de mercurio en óxido de mercurio, una forma del mercurio aún más tóxica que el vapor. Y puesto que órganos como el hígado, la bilis, el corazón y el riñón trabajan como un filtro sanguíneo, es aquí donde se almacena principalmente el metal tóxico.

Además estos vapores de mercurio traspasan sin dificultad la barrera hematoencefálica y llegan así directamente al cerebro, perturbando en su camino esta barrera, lo que facilita la entrada de otras toxinas, que normalmente no pueden entrar. Estas toxinas provocan síntomas propios que no tienen que ver con la intoxicación por mercurio, pero que éste facilita indirectamente. Casi todas las enfermedades del sistema nervioso conocidas no están provocadas primariamente por el mercurio en el cerebro, sino por los venenos e infecciones secundarias que llegan al cerebro por la defectuosa barrera hematoencefálica. Eso quiere decir que para tratar enfermedades neurológicas es imprescindible quitar el mercurio para estabilizar el funcionamiento de la barrera hematoencefálica, inhibiendo así la entrada de sustancias patógenas.

En unos estudios se han puesto empastes marcados con sustancias radioactivas a unas ovejas y a unos monos para ver donde se queda el mercurio. Después de 4 semanas se encontró este metal en los riñones, el hígado, las glándulas renales, el tubo digestivo, el hipotálamo, la hipófisis, el sistema limbico, la tiroides, los ganglios espinales, la médula espinal y en el cerebro. Después de 6 meses el funcionamiento de los riñones se había reducido en un 60%. Un año más tarde no se había reducido la carga de mercurio, al contrario, esta había aumentado. Después de quitar los empastes tampoco se reducía la cantidad. Esto significa: una vez envenenado – siempre envenenado.

Cuando masticamos se desprenden partículas de amalgama en su forma metálica todavía poco inocua, que se tragan. La flora intestinal natural transforma estas partículas y el vapor de mercurio en la forma más peligrosa del metal: mercurio metílico (50 veces más venenoso). Este proceso se llama metilación. Numerosos experimentos y estudios confirman este proceso; aun así es desmentido por muchos dentistas y odontólogos. Desde el intestino pasa el mercurio metílico a la circulación sanguínea y finalmente a los órganos y nervios. También se fija mucho mercurio en los huesos y en las articulaciones. El mercurio también se difunde a través de las encías, las raíces dentales y la mandíbula hasta el sistema nervioso central y el cerebro (en 48 horas). El nervio trigémino de muertos con empastes está lleno de mercurio, plata y estaño (provoca el rechinamiento de los dientes).

Enfermedades relacionadas o provocadas por el mercurio

El reconocido profesor de química doctor Alfred Stock, director del instituto Max-Planck de Berlín, demostró en varios experimentos que el mercurio sale de los empastes de amalgama y puede ser acogido por el cuerpo. Dijo: “No hay ninguna duda de que muchos síntomas, entre ellos fatiga, depresión, irritabilidad, vértigo, amnesia, inflamación bucal, diarrea, inapetencia, catarros crónicos (inflamación de mucosa) son muchas veces ocasionados por el mercurio al que el cuerpo está expuesto por sus empastes de amalgama, en cantidades pequeñas pero continuas. Los médicos deben prestar seria atención a este hecho. Entonces, probablemente se compruebe que el uso despreocupado de la amalgama como empaste dental ha sido un delito grave contra la humanidad.” (1926)

Los principales y primeros síntomas del envenenamiento con mercurio son los siguientes: depresiones leves, temblores en las manos, pies y manos fríos, perturbaciones del sueño, entumecimiento, colesterol alto, pérdida de memoria, fatiga, problemas de las articulaciones. Hay muchos más.

Los siguientes síntomas están extraídos del libro: “Mercury and its effects on environment and biology de Astrid & Helmut Sigel “

-Efectos psíquicos:

Ansiedad, instabilidad emocional, timidez, síndrome de cansancio (crónico), disminución de la memoria, alteración del sueño, depresiones, tendencia al suicidio, pérdida de confianza en sí mismo, negatividad, nerviosismo, falta de estímulos, falta de energía, pasividad, adicciones, indecisión, excitabilidad, epilepsia, hiperactividad de los niños, autismo, disminución de la capacidad de reacción, esclerosis múltiple, parkinson, alzheimer …

-Efectos físicos:

Manos y pies fríos, sudor durante la noche, dolores crónicos, dolores de cabeza, perdida de apetito, peso alto & bajo, herpes (no hay sin Hg.), alzheimer (Hg.+Al.), perturbaciones de la fertilidad, estreñimiento, problemas de las articulaciones (dolores), pérdida de pelo, impotencia, artritis, sabor metálico en la boca, debilidad general, resistencia a antibióticos, anemia, asma, tensión sanguínea alta, eczemas en la piel, perturbaciones hormonales, colesterol alto, problemas de audición, problemas de visión, susceptibilidad a infecciones, enfermedades del hígado (funcionamiento limitado), enfermedades de los riñones (funcionamiento limitado), dislexia, palpitaciones de la boca, neurodermitis, dolores de espalda, debilidad del sistema inmunológico, temblor de las manos, sangrado de encías, ulceras en la boca, glaucoma, enfermedades del intestino, enfermedades del estómago, arritmia cardiaca, sensibilidad a comestibles, enfermedades virales, enfermedades de hongos, candida, lupus, alergias, perturbaciones en el funcionamiento del tiroides, vértigo, transpiración abundante, ciática (dolores constantes), lumbago, colitis, cáncer, enfermedades de las glándulas suprarrenales, reuma, rechinamiento de los dientes, crohn…

Porque los metales pesados funcionan como antenas para la contaminación electromagnética el Dr. Klinghardt aconseja vivir en casos de enfermedades provocadas por metales pesados en sitios donde hay poca o nula radiación (donde los móviles no tienen cobertura).

Como hemos visto el mercurio se fija en diferentes partes del cuerpo humano. Principalmente afecta a órganos como el hígado, los riñones y el corazón, provocando diferentes alteraciones en ellos. Pero también afecta a las articulaciones, al tracto intestinal, a los huesos, a la sangre y especialmente a todo el sistema nervioso incluido el cerebro. Hay muchos síntomas que están relacionados con el mercurio pero no directamente provocadas por el mismo, debido a la perturbación de la barrera hematoencefálica. En las células nerviosas el mercurio es responsable de la destrucción parcial de los microtubulos, inhibiendo así el transporte axional adecuado. Así estas células no pueden deshacerse de otras neurotoxinas y otros residuos. Esto provoca cambios emocionales (sistema límbico), perturbaciones del sistema auditivo y visual y otros síntomas del sistema nervioso, no siempre provocados por el mercurio mismo. En el espacio intracelular el mercurio provoca daños en las mitocondrias, nuestras fábricas de energía (fatiga).

En unos estudios (Vimy y Lorscheider) se podía comprobar que los microorganismos que están constantemente en contacto con el mercurio en la boca no sólo desarrollan una resistencia contra el mismo, sino también contra antibióticos. Los mecanismos de cómo funciona este proceso no se conocen todavía. Además estos microorganismos desprenden plásmides, ADN extracelular, que salen mediante la expiración al aire, provocando la misma resistencia en otros seres vivos. La resistencia a los antibióticos es uno de los grandes obstáculos en la medicina moderna hoy en día.

El traspaso de mercurio de la madre al feto y al bebé provoca un crecimiento retrasado del tejido nervioso, un cerebro más pequeño, menos peso corporal y un sistema inmunitario incompleto. Eso significa que el potencial genético de los bebés que crecen bajo estas condiciones tiene menos posibilidades de evolucionar (también parece relacionado con el autismo). Gracias a los métodos de desintoxicación este retraso se puede recuperar en el primer año de vida.

Entre los científicos que se dedican a estos temas existe la hipótesis de que muchos cánceres y enfermedades infecciosas son un intento del cuerpo de inmovilizar las neurotoxinas que tenemos todos en nuestro cuerpo (Yoshiaki Omura). En el centro de muchos tumores se han detectado concentraciones elevadas de neurotoxinas, especialmente mercurio. También enfermedades provocadas por streptococcus, staphylococcus, cándida y herpes están relacionadas con la intoxicación por metales pesados. Parece que muchas curaciones o mejoras de estas patologías a través de la desintoxicación de metales pesados están corroborando estas afirmaciones.

Diagnosis y desintoxicación

Las cantidades de mercurio en el cuerpo no se pueden medir mediante análisis de sangre o de vello. El mercurio se fija rápidamente en las diferentes partes de nuestro organismo mencionadas arriba, y ahí se queda; no es evacuado espontáneamente. Por eso seis semanas después de poner empastes de amalgama los altos niveles de este metal producidos por este tratamiento han desaparecido casi por completo y no se ven elevadas cantidades ni en las heces ni en la orina, la sangre o el vello.

Para medir el mercurio es necesario utilizar sustancias que movilizan y echan a éste del cuerpo. Para esta tarea sirven algunos productos farmacéuticos como el DMSA y el DMPS, los cuales movilizan y echan grandes cantidades de metales pesados de diferentes partes del cuerpo a través de la orina. Las grandes desventajas son los efectos secundarios y que sólo sueltan los metales de los tejidos pero no del sistema nervioso. Además existe el gran peligro de la reabsorción porque estas sustancias sueltan más toxinas de las que echan del cuerpo. En la desintoxicación con remedios naturales se usa la alga chlorella, el cilantro y el ajo silvestre. Tomando estos remedios se pueden medir las toxinas en las heces. Porque los metales pasan de los tejidos a la sangre; antes de ser absorbidos por la chlorella, se pueden detectar en ella y así también en el vello. Es muy importante entender estos procesos. Para diagnosticar el envenenamiento por metales pesados es conveniente un historial de las personas, dando especial atención al número de empastes, ahora o antes (también de la madre), al consumo de pescado y a otras influencias ambientales como tener la residencia cerca de industrias contaminantes (p. ej. incineradoras de basura u otras). También los síntomas mencionados arriba, como la disminución de la memoria a corto plazo, enseñan una posible intoxicación por metales pesados. Especialmente el nivel de colesterol se ve elevado cuando el cuerpo trata con mercurio. Otra posibilidad de diagnosis es dada por la kinesiología.

La chlorella tiene dos efectos: moviliza metales pesados y radioactivos y otras toxinas, como p. ej. dioxina, especialmente en los espacios extracelulares, para echarlas después del cuerpo con las heces. El cilantro es capaz de movilizar muchos tóxicos del espacio intracelular, especialmente de las células nerviosas y de los huesos. Estudios recientes con animales demuestran que el cilantro efectúa una movilización rápida de aluminio y plomo del cerebro y del esqueleto, superior que con cualquier otro remedio. Aunque el animal fue envenenado constantemente con aluminio el contenido de este metal en los huesos disminuía significativamente durante el periodo de observación. Para una eliminación de las toxinas movilizadas por el cilantro es imprescindible tomar también la chlorella en cantidades suficientes para inhibir una reabsorción de las sustancias liberadas. El ajo silvestre protege las células rojas y blancas de la sangre contra daños por oxidación, provocados por los metales pesados en su camino hacia fuera. También tiene propiedades de desintoxicación. Además el ajo silvestre contiene el mineral más importante en la protección contra la toxicidad del mercurio: el selenio bioactivo. Es muy importante dosificar estos productos correctamente para inhibir la reabsorción de las toxinas, que puede provocar un empeoramiento de diferentes patologías.

Este artículo está basado en los estudios y las conferencias del médico Dietrich Klinghardt M.D., Ph.D., que lleva investigando ya muchos años en estos temas, apoyándose además en los cerca de 10.000 estudios relacionados con la toxicidad del mercurio. Dr. Klinghardt ha estudiado medicina y psicología. Además tiene formación en homeopatía clásica y acupuntura. Ha dirigido una clínica de pacientes con dolores crónicos en los Estados Unidos durante 12 años. Dr. Klinghardt se sentía muchas veces decepcionado con los tratamientos naturales, porque su eficacia en muchos casos era deficiente. Después de desintoxicar a los pacientes, para su propia sorpresa, todos los tratamientos naturales funcionaban mucho mejor, debido a la eliminación de focos de toxinas las cuales directa o indirectamente provocan un ambiente patógeno en su alrededor. Como consecuencia de este descubrimiento vuelve a sentirse gratificado con su labor de medico al poder realmente curar a sus pacientes y mejorarles la calidad de vida. Así en su trabajo sólo usa excepcionalmente medicamentos convencionales. Actualmente tiene su consulta en los Estados Unidos y trata mayormente a niños.

En el norte de Europa y los Estados Unidos hay mucha gente dedicándose a la desintoxicación de metales pesados y otras neurotoxinas, mientras aquí en España es casi imposible conseguir informaciones fiables. Esto es en parte debido al nulo interés de la industria farmacéutica, que no puede ganar dinero con la desintoxicación, porque es imposible conseguir patentes para los remedios naturales. Según el doctor Klinghardt todas las dolencias que duran más de seis semanas están relacionadas con la intoxicación por metales pesados u otras toxinas. Una desintoxicación es muchísimo más barata que comprarse medicamentos para toda la vida. Estos investigadores han curado ya muchos casos de alzheimer, parkinson, esclerosis múltiple, autismo y otras enfermedades graves con las cuales la industria farmacéutica gana muchos millones de euros en los tratamientos.


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"Sed mansos como palomas, pero astutos como serpientes"

(Jesús)

 


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