Artículos Mensuales
El soñador del sueño (Audio)

 

Julio 2007

El lado oscuro


“Crees ser la morada del mal, de las tinieblas y del pecado. Piensas que si alguien pudiese ver la verdad acerca de ti sentiría tal repulsión que se alejaría de ti como si de una serpiente venenosa se tratase. Piensas que si la verdad acerca de ti te fuese revelada, te sobrecogería un horror tan grande que te apresurarías de inmediato a quitarte la vida, pues sería imposible seguir viviendo después de haber contemplado semejante atrocidad.”

(Un Curso de Milagros)


Esto es lo que piensas. Y sientes vergüenza por ello. Así que es preferible, según tú, bajar la mirada y tratar de evitar al menos que los demás sepan de qué se tratan tus oscuros pensamientos que no significan nada. Pero tú no crees que no signifiquen nada. Para ti tienen un significado especial y secreto. Y ahora que hablamos de ello tal vez creas que debas protegerlos, puesto que parecen demasiado poderosos como para liberarte de ellos. Pero no protejamos nada. Simplemente observemos de qué se tratan esos pensamientos. Simplemente observémoslos. Tienen un gran tesoro que mostrarte. Pues tras esas formas que te asustan hay una profunda petición de amor hacia tu Padre, así como el reconocimiento de cuánto Le amas.

Todos esos pensamientos tienen como protagonista al cuerpo. Sin embargo, se te ha dicho constantemente que el cuerpo no existe, puesto que no es tu identidad. Aún así, te sigues sintiendo turbado por lo que crees que podrías llegar a hacer con tu cuerpo, o con el cuerpo de otros. Te asalta una profunda y extraña emoción al pensar en ir más allá de todos los límites. Y no te das cuenta de que esa intensa emoción proviene de una idea que no tiene nada que ver con el cuerpo, sino con lo que éste representa para tu sistema de pensamiento. Crees, de hecho, que primero necesitas resolver esas cuestiones antes de continuar en tu camino hacia Dios, cuando es tu camino hacia Dios lo que resolverá cualquier problema.

Esos pensamientos son tus pensamientos secretos, tus odios ocultos e ídolos de la separación en tu mente. No los juzgues. No los resistas ni los niegues. Permíteles que te hablen y que te muestren cuál es su enseñanza para ti. Porque tras cada pensamiento “privado” se encuentra la única lección acerca de ti que realmente tiene sentido ser aprendida. No sientas vergüenza de ellos ni le impidas al Espíritu mirar contigo, a tu lado, pues Él tiene la llave que te permitirá ver todo de una manera diferente, sin sacrificios, sin absurdas renuncias a lo que todavía valoras. Reconoce el valor que esos pensamientos secretos tienen para ti. Sé honesto cuando lo hagas, porque de tu honestidad dependerá tu liberación. Pero no se te puede liberar de lo que no consideras que sea una carga.

El Espíritu Santo no te pedirá que renuncies a nada de lo que todavía valoras. Así que observa con perfecta confianza en Él tus pensamientos secretos. Él es tu amigo, y sólo da, nunca quita. Atrévete primero a sentir la emoción que esos pensamientos producen en ti. Permite que la emoción llegue a ti, una emoción por mucho tiempo contenida y oculta, e intensificada por los juicios hasta tal punto que ahora crees que te arrastraría en contra de tu voluntad.
No hagas esto con la idea en tu mente de liberarte de ello, puesto que aún lo valoras, e interpretarías que la finalidad de esta entrega sería privarte de lo que crees que deseas, y terminarías creyendo que el Espíritu Santo está a tu lado tan sólo para arrebatarte lo que quieres mantener a tu lado.

Él no está aquí para juzgarte. Está porque le has llamado para que te ayude a ver ese aspecto de tu mente de una manera que no genere conflicto en ti. Ese conflicto ha dividido a tu mente en dos. Luz y oscuridad, Espíritu y ego, bueno y malo. Y mientras lo mantengas oculto, así seguirá pareciendo para ti.
Tú no tienes que hacer lo que para ti sería imposible. Ésa es Su función, no la tuya. Tu función consiste únicamente en no ocultarle lo que tú consideras que es la prueba del "pecado". No contemples ni por un momento la posibilidad de liberarte por tu cuenta de las ilusiones que has aprendido a valorar, pues es imposible. Tú crees ser parte de esa ilusión, y pedirte que te liberes de tus pensamientos privados sería como pedirte que acabaras con tu vida. Es muy poco lo que se requiere de ti, y es esto; que estés dispuesto a ver lo que te avergüenza sin juzgarlo, puesto que si lo juzgas no podrás evitar creer que es real. No se te pide nada más. Pero tampoco nada menos. El Espíritu Santo, con todo Su poder, no puede hacer nada que tú no permitas, puesto que forma parte de tu misma mente, y el Hijo de Dios no puede atacarse a sí mismo.

Tal vez creas que ver directamente lo que ocultas es un ataque abierto contra ti, y que sería mejor cerrar todas las puertas para protegerte de la amenaza que imaginas. Y eso sería razonable, de no ser porque cuando cierras esas puertas el “enemigo” queda encerrado contigo, no al otro lado de la puerta, sino justo detrás de ti, condicionando toda tu mente y cada pensamiento que albergas, y el resto de tu experiencia en este mundo.
Y cuanto más te aproximas a tu liberación, más clara será para ti la necesidad de mirar finalmente de frente a tu "enemigo" secreto, ya que no puede entrar contigo en el Reino de la Verdad, al no formar parte de Él ni de ti.

Sin embargo, desde el Reino de la Paz ha llegado tu Amigo, el cual está ahí contigo, dentro del laberinto de tu mente, para ayudarte a encontrar la salida e interpretar para ti las indicaciones que te has incapacitado a ti mismo para ver. Si no liberas a tu Salvador, Él no puede liberarte a ti. Si tú no le abres todas las puertas de tu mente, Él no podrá descifrar sus enigmas. Y ciertamente, Él es el único verdadero Amigo que tienes en este mundo triste y cansado. Aprende a amarle tal como Él te ama a ti, y confíale todas las cosas con la plena confianza de que jamás te las arrebatará, sino que tiernamente tomará cada regalo que tú le hagas y lo convertirá en algo tan bello que no podrá compararse con lo que tú le ofreciste a Él. Pues te ama más allá de lo imaginable, y no hay nada en este mundo que pueda compararse con la profundidad y dedicación de Su amor. Él es tu Amante, tu Amigo y tu Ser, Quien en su completa majestuosidad estuvo dispuesto a descender a los mismos infiernos con la única finalidad de recordarle a tu asustada mente cuál es su Origen Divino. Y cada secreto que le ocultas es una cadena que te mantiene atado a este mundo, y que Él no puede soltar, puesto que su amor por ti le impide ir en contra de tu voluntad de estar aprisionado.

 

Andrés

 


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